Hidratación y salud

Cómo tener una piel sana e hidratada

A menudo se piensa que es difícil conseguir una piel que goce de luminosidad, hidratación, nutrición y salud. Sin embargo, nada de esto es imposible si se siguen una serie de hábitos diarios que, directa o indirectamente pueden afectar al modo en que nuestra piel luce.

A continuación te contamos cómo hacer que tu piel se vea sana e hidratada y cómo evitar la sequedad y la aparición de arrugas y líneas de expresión entre otras cosas.

 

Opta por una alimentación sana

La alimentación y los productos que ingerimos, aportan al organismo nutrientes y vitaminas, los cuales son necesarios para mantener la hidratación de la piel. Si se lleva una alimentación monótona y no variada con alimentos dañinos para la salud, la piel se va a ver afectada negativamente, dando lugar a la aparición de granos, puntos negros, oscuridad en el rostro, cansancio, etc.

Por lo tanto, evita el consumo de grasas no saludables, alimentos refinados y procesados y lleva una dieta equilibrada y variada, que aporte a tu piel las vitaminas, proteínas y nutrientes necesarios.

 

Alimentación sana

 

Bebe entre 2 y 2,5 litros de agua al día

Entre el 15% y el 20% del agua que compone nuestro organismo se encuentra en la piel, por tanto, es necesario una constante y correcta hidratación para conseguir la total salud de la misma.

Una adecuada hidratación hace que se mantenga el equilibrio hídrico y evita la aparición de síntomas de deshidratación que pueden manifestarse en la piel.

 

Mantén una buena rutina facial

Desmaquilla, limpia y tonifica tu rostro a diario e hidrátalo con la crema hidratante que mejor se adapte a tu tipo de piel. De esta forma, se eliminará suciedad, contaminación o impurezas a las que nuestra piel haya sido expuesta.

Usa productos específicos para ti que se adapten correctamente a las características de tu piel y no abuses del uso de maquillaje.

 

Evita el consumo de tabaco y alcohol

El consumo del tabaco hace disminuir significativamente el nivel de estrógenos (que producen elastina y colágeno) de los que el cuerpo dispone y, por lo consiguiente, provocan en la piel la aparición de arrugas y sequedad. Además, el tabaco disminuye la vitamina A y C del organismo, las cuales son esenciales para la salud de nuestra piel.

Por otro lado, el consumo del alcohol reduce los niveles de vitamina A, provocando la pérdida de flexibilidad de la piel y la aparición de arrugas y sequedad.

 

Haz ejercicio físico

Realizar ejercicio físico aporta múltiples beneficios para la salud de la piel. En primer lugar, mejora el flujo sanguíneo, por lo que al llegar mejor la sangre a la piel, se transfieren de forma correcta los nutrientes a la misma. Además, al hacer ejercicio, se eliminan toxinas que resultan dañinas para la piel.

También el ejercicio físico hace que la piel luzca tersa, elástica y radiante.

 

Evita las exposiciones prolongadas al sol

Los rayos solares son una de las principales causas de enfermedades en la piel. Por ello, hay que evitar las exposiciones largas a la luz solar e intentar que siempre que se vaya a producir un contacto directo con los rayos del sol, nuestra piel esté protegida y preparada para ello.

Se recomienda usar protectores solares a diario para proteger a la piel de los rayos del sol y prevenir posibles enfermedades y problemas relacionados con esto.

 

Exposición solar

Descansa y duerme lo suficiente

Es sabido que la falta de descanso y unos niveles altos de estrés pueden provocar tanto en la piel como en todo el organismo síntomas negativos.

Por la noche, mientras dormimos, la piel se regenera y trabaja, por eso es tan importante dormir entre 7 y 9 horas al día. No dormir lo suficiente puede provocar la aparición tanto inmediata como a largo plazo de líneas de expresión, manchas y enrojecimiento.

 

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